Las respuestas dirigidas por la comunidad y las contribuciones comunitarias son fundamentales para responder a la pandemia de la COVID-19. Estas respuestas aprovechan la capacidad local cuando no se dispone de apoyo externo. Garantizan que las respuestas sean inclusivas, refuerzan la dignidad de las personas y utilizan las habilidades y capacidades de los miembros de la comunidad. Esto también cumple con la Norma Humanitaria Esencial (CHS), que se aplica a todas las respuestas.